Si al salir a
la guerra un hombre ve una mujer hermosa y quiere tomarla para sí, la llevará a
su casa y ella deberá rapar su cabeza y cortarse sus uñas, y también llorará a
sus padres un mes, después de lo cual podrá ser su mujer; pero si después no la
desea, no podrá venderla. Si un hombre tiene dos mujeres, una que ama y otra
que aborrece, y su primogénito es de la aborrecida, no podrá reconocer la
primogenitura al hijo de la amada. Cuando alguien tiene un hijo rebelde, que no
obedece a sus padres, éste será llevado a los ancianos y se les dirá que el
hijo es rebelde, por lo cual será apedreado. Si una persona muere por algún
delito cometido y es colgado, deberá ser enterrado el mismo día de su muerte.