Parashat Noaj
Noaj
engendró a sus tres hijos, Shem, Jam y Yefet. Por causa de la corrupción
reinante en aquella generación, El Eterno decide exterminar a toda carne,
excepto la familia de Noaj. Por esta razón, le ordena a éste construir una
tevah, con el fin de protegerlo del mabul que enviará para cumplir con Su decreto.
Dos animales de cada especie, macho y hembra, entrarán a la tevah con el fin de
garantizar su preservación.
Vino
entonces el mabul, en el que toda carne murió; todos los montes fueron
cubiertos por el agua, y durante cuarenta días con sus noches cayeron las aguas
del grande abismo. El Eterno entonces se acordó de Noaj y su familia, y envió
un fuerte viento que causó la disminución de las aguas de sobre la tierra. Noaj
envió un cuervo para averiguar si las aguas habían bajado, pero el cuervo
retornó; después envió una paloma una primera vez, y ésta retornó; la envió una
segunda vez y la paloma volvió con un ramo de olivo, indicando que las aguas
habían bajado. Finalmente la envió de nuevo y la paloma no retornó. El Eterno
ordena salir a Noaj de la tevah, y después hace un pacto con él, asegurando que
nunca más destruiría la vida con un mabul; el signo de este pacto es el arco en
las nubes. Se establece por primera vez la ingestión de carne.