Avraham recibe la visita de tres varones, a quienes atiende con abundancia. A Sarah le es prometido un hijo, que nacerá en el tiempo fijado; Sarah se rió al escuchar, pero le es reiterada la promesa de un hijo. Dos de los varones se van hacia S’dom, pero Avraham se queda hablando con El Eterno para interceder por S’dom, ya que estaba decretada su destrucción por causa de su maldad; después de varios ruegos de Avraham, El Eterno conviene en salvar las ciudades si tan sólo encontraba en ellas diez justos.