La Torah
comienza con el relato de la Creación; cada día fue así: El día uno fue creada
la luz, el segundo se separaron las aguas y se formó el cielo; el tercero se
creó lo seco, que fue llamado tierra, y también fueron creadas las plantas
sobre la tierra, todas según su género; el cuarto se crearon las luminarias
mayor y menor, que servirían como señales para las estaciones, días y años, así
como también las estrellas; el día quinto se crearon los seres vivientes de las
aguas, así como también las aves del cielo, según su especie; el sexto día se
crearon los seres vivientes de sobre la tierra, también según su especie.
Elohim vio todo ello como bueno. También en el sexto día Elohim creó al hombre
con Su imagen y semejanza, y lo bendijo y le ordenó fructificar y
multiplicarse, y le dio la potestad de sojuzgar toda la tierra y los seres que
la habitan. Elohim le dio toda planta para comer. Después, en el día séptimo,
Elohim cesó su obra creadora y bendijo este día y lo santificó.