El desprecio es la subestimación del otro, es indiferencia, desaire. Es desechar lo que se nos dice, es la altanería con la que somos capaces de recibir información que nos parece insignificante, sin relevancia o hasta repulsiva. Despreciar es hablar desde un plano de superioridad y es lo que a la larga genera el daño más profundo en los seres humanos. El desprecio está íntimamente relacionado al asco y envía un mensaje inequívoco de rechazo y exclusión. De ese lugar ya no se regresa.