“Señor, gracias por recordarme dónde debo poner mi tesoro. Muchos reyes han muerto y no se han llevado nada material, quiero llevarte un cofre repleto de amor y buenas obras para que tu Nombre sea glorificado por mí con la gracia que me das para lograrlo. Abre mis ojos espirituales y guárdame de la soberbia para siempre tener claro que lo que tengo es porque me lo has dado. Amén.”