“Gracias, Señor, por hacerme dócil a tu voz pues mi vida era vacía antes de conocerte. Me uno a la iglesia universal para clamar al Padre por nuevos misioneros que lleven tu Palabra a todos los rincones de la tierra, levanta profetas y consagrados que nos ayuden a sacar a tantos jóvenes de malos pasos, a tantos hombres y mujeres que se pierden por falta de conocimiento de ti. Ayúdame a ser real testigo de tu obra. Amén.”