“Padre amado te damos gracias porque nos permites reconocer la causa raíz de nuestro pecado. Ayúdame, Señor a evitar toda ocasión, todo pensamiento, toda idea, Señor que pueda llevarme lejos de TI. No permitas que me aparte de TI, mi Dios. Sé tú, poniendo fortaleza en mi corazón. Gracias, Señor. Porque siempre estás pendiente de mis necesidades y siempre me das cosas buenas. Amén.”