“Señor, gracias por perdonarme setenta veces siete, ayúdame a hacer lo mismo porque mi ego se interpone muchas veces en el camino al perdón. Sé lo bien que se siente ser perdonado y la paz que da perdonar, pero hay heridas más profundas que otras. Lléname de tu amor, de tu fe y tu perdón para ofrecerlo a los demás. Bendice a mis enemigos y te pido por aquellos a quienes he ofendido sin saber para que los sanes. Que tú paz llene cada corazón para que la guerra individual y colectiva pare de una buena vez. Amén.”