“Señor, gracias por el matrimonio que me has dado, gracias por todos aquellos que siguen unidos a pesar de las circunstancias. Sé tú poniendo el vino que hace falta en cada hogar para que lo que uniste no lo separe el hombre. Que tú seas el centro de todos los matrimonios para que siguiendo tu enseñanza seamos una sola carne y nadie se sienta aislado de su alianza. Guárdanos en fidelidad y aumenta en cada cónyuge la caridad por el otro. Amén.”