“Gracias, mi Dios, por una vez más recordarme el poder de la oración de intercesión, que para ti no hay nada imposible, así como liberaste a Pedro de la cárcel, libérame de lo que no te agrada y toma en cuenta mis necesidades, las intenciones del Papa y la iglesia universal para que seamos dignos de alcanzar tus promesas. Este mundo necesita más de ti, derrama tu Espíritu Santo sobre nosotros para que vivamos en armonía, compartiendo con los pobres y en la alegría de tu salvación hasta que vuelvas. Amén.”