“Gracias, Jesús, por lo que dices de mí, me prometiste que no me quemaría en el fuego ni me ahogaría en las aguas. Gracias por interceder por mí ante el Padre para que sea digna (o) hija(o) suya(o). Tu amor por mí no deja de asombrarme, aún no lo comprendo del todo, pero quiero disfrutarlo al punto de darte todo mi ser. Amén.”