“No quiero olvidarte, Señor, por eso medito tu Palabra cada día, voy a misa y procuro serte fiel. Tú eres lo más importante, mereces todo el honor y toda la gloria. Ten misericordia de tu pueblo que mete la pata, se olvida de ti, perdónanos mi amado, a veces nos perdemos en lo claro y olvidamos los portentos que has hecho en cada uno de nosotros. Trae a nuestra memoria las maravillosas obras que has hecho por nosotros para que nunca te echemos al olvido. Amén.”