“Padre amado, gracias por el ejemplo de servicio que nos dejó tu hijo Jesús. Permite que yo pueda ofrecer mis actos de amor a los demás como sacrificio de alabanza en tu honor, trabajando como que es para ti y no para los hombres. Ayúdame a guardar mi corazón cuando no reciba el mismo trato de los demás, mantén mi mirada en la meta que es ser como Cristo. Dame la unción necesaria para no dejarme abatir en un mundo donde se promueve el recibir y no el dar. Tú, Señor, eres mi delicia y en ti mantengo el amor y la alegría del servicio. Amén.”