Lo que hay qué recordar del 2 de octubre de 1968 no es que los gobiernos son corruptos y que el ejército es un instrumento de represión social. Eso es verdad pero trivial, pero no es el mensaje del 2 de octubre. El 2 de octubre nos recuerda que la sangre derramada por jóvenes idealistas se debe honrar con una lucha constante por un mundo mejor, como cantaba Serrat, recordles cuando tengáis puentes de concreto, grandes turbinas, tractores, plateados graneros, buenos gobiernos. El 2 de octubre lo debes recordar cuando un funcionario o un policía te pida mordida, cuando el gobierno cancele el seguro popular, cuando se desperdician recursos en los caprichos de un megalomaniaco, cuando los traidores le entregan al país a intereses externos o criminales.