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 Desde los albores de la historia, los seres humanos hemos estado fascinados con el tema apocalíptico.  Hay quienes verdaderamente consideran el apocalipsis como algo de lo que hay que escapar. Por ejemplo, empresarios de Silicon Valley compran búnkeres en Nueva Zelanda. Hay quienes, con más imaginación, consideran el apocalipsis como una vía de escape de las vicisitudes del mundo. La religión cristiana es esencialmente apocalíptica.  El Apocalipsis de San Juan, también conocido como el libro de las Revelaciones, es el último libro del Nuevo Testamento y de la Biblia cristiana. Por su género literario, es considerado por la mayoría de los académicos el único libro del Nuevo Testamento de carácter exclusivamente profético.

El Apocalipsis quizás sea el escrito más rico en símbolos de toda la Biblia. La cantidad de símbolos, eventos y procesos complica la tarea de interpretar la totalidad del texto y, como tal, ha sido objeto de numerosas investigaciones, interpretaciones y debate a lo largo de la historia.

Los evangélicos del sur de Estados Unidos piensan que la creación del Estado de Israel en 1948 es parte del cumplimiento de la profecía del fin del mundo. Los evangélicos se entusiasman con la idea de La Tercera Guerra Mundial. No sólo lo ven como algo bueno, sino como el cumplimiento de la profecía. Pareciera que nos burlamos de ellos pero en verdad esperan que se los van a llevar al paraíso como  en una serie de ciencia-ficción, a la Viaje a las estrellas. La idea fue popularizada en un best-seller llamado "La Agonía del Gran Planeta Tierra", publicado en 1970.

Para otros, el apocalipsis es un tema sabroso de sobremesa, una manera de  auto-confort minimizando las amenazas del Zeitgeist. Es normal entonces los medios de entretenimiento masivo recurran al fin del mundo como tema divertido y popular. Por estos días, se difundió en las redes sociales la noticia de que un meteorito, conocido como 2007 FT3, chocará con la Tierra el próximo 3 de octubre,  2019, citando datos de la NASA. La NASA administra un programa llamado Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra que se encarga de analizar la trayectoria de objetos que pueden chocar con nuestro planeta. El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra calcula las probabilidades de cada impacto pueden ocurrir. En el caso del asteroide 2007 FT3, cuyo diámetro es de 340 metros, la información provista por la NASA señala que el próximo 3 de octubre existe una en 11 millones probabilidad de que este meteorito choque con la Tierra. Una buena historia para una tarde lluviosa.

El deterioro evidente del entorno es un problema al que también se le buscan una salida apocalíptica, como excusa para evadir nuestra responsabilidad. En mayo del 2019, se publico un análisis, realizado por un centro australiano, respaldo por un oficial militar, que advierte de un alto riesgo de que el orden social global se colapse en el siglo veintiuno. El reporte sugiere llevar a cabo un esfuerzo "similar a la movilización de emergencia de la Segunda Guerra Mundial" para evitar los riesgos de este escenario. El análisis, publicado por el Breakthrough National Centre for Climate Restoration, un think-tank en la ciudad de Melbourne, describe al calentamiento global como una amenaza existencial para el status quo. Australia, similarmente a Estados Unidos es un país de negadores del cambio climático, lo que explica el desesperado tono dramático del reporte.