“Si la Feria tiene tantos ojos pues que nos volteen a ver, hace falta generar más ruido y que nos escuchen”, contó Ana, una manifestante a EL UNIVERSAL (https://www.eluniversal.com.mx/cultura/marcha-feminista-se-apodera-de-la-fil-guadalajara ), momentos antes de la quema.
En Amazon (https://www.amazon.com/Psico-Terapia-Pastoral-Tecnicas-Prematrimonial-Homosexualidad/dp/1948578212/) se describe el libro como "una propuesta y respuesta concreta a este flagelo y crisis de identidad que es la homosexualidad." El libro, por cierto, está agotado, muy probablemente como consecuencia de la magnifica promoción hecha por las activistas universitarias.
La desaparición de la Biblioteca de Alejandría constituye uno de los más simbólicos desastres culturales de la historia, comparable tan sólo con la quema de libros que siguió a la toma de Constantinopla por los cruzados en 1204, o la que tuvo lugar en 1933 en la Bebelplatz de Berlín a instancias del ministro de propaganda Joseph Goebbels; por no hablar del incendio de la biblioteca de Bagdad, en 2003, ante la pasividad de las tropas estadounidenses.
El golpe de gracia para la Biblioteca de Alejandria llegó en el año 640, cuando el Imperio bizantino sufrió la arrolladora irrupción de los árabes y Egipto se perdió totalmente. Alejandría fue capturada por un ejército musulmán comandado por Amr ibn al-As, quien, según la tradición, habría destruido la Biblioteca cumpliendo una orden del califa Omar:
"Si esos libros están de acuerdo con el Corán, son superfluos, y si se oponen al Corán, son falsos y deben ser destruidos"
Total, quemar libros no tiene nada de revolucionario, y si mucho de represivo, dogmático, y soberbio. El pensamiento científico no dice que todos los enunciados son válidos, digamos que todos tienen su verdad, pero el principio fundamental del método científico es siempre dudar de la posición propia. Respetar, por así decirlo, los datos y sus fuentes, dejándolos siempre a disposición del que quiera analizarlos.