Existen grandes maestros de la ofuscación como Manuel Andrés López Obrador y Jordan Peterson que son venerados por sus seguidores a pesar de que son puro estilo, o tal vez por qué son puro estilo. Las redes sociales se han vuelto una especie de caja de resonancia donde las mismas ideas son regurgitadas indefinidamente y los políticos y otros mercaderes de la imagen y la auto promoción se concentran en cuestiones de estilo y forma por encima de los contenidos.