Guerrero ocupa el primer lugar a nivel nacional en matrimonios infantiles forzados, alegándose los usos y costumbres como justificación, con estimaciones de 300 mil niñas vendidas.
En Cochoapa, se calcula que el 97 o 98 por ciento de los matrimonios es forzado, acordado por los padres de los contrayentes y, en la mayoría de los casos, a cambio de dinero o bienes.
Antes de que hubiera dólares, la petición y la dote eran una negociación comunitaria. Hoy se ha vuelto una compra-venta denigrante para las niñas en primer lugar, pero también para las familias y sus comunidades. Sin embargo, la preservación de lenguas y tradiciones de cooperación son la conexión con culturas milenarias que no son brutales sino sofisticadas.