Los grupos feministas sostienen que la manifestación fue un movimiento conformado por miles de mujeres que alzaron la voz para exigir seguridad y justicia en un país donde estas cosas parecen no ser garantía ni derecho para los millones de niñas, mamás, hermanas, amigas, etc., que viven en él. Hace unos meses se dio a conocer que de enero a abril de este año mil 199 mujeres murieron a causa de la violencia de género, esto de acuerdo con cifras que reveló el Secretariado Ejecutivo. Es decir, en México una mujer es asesinada cada dos horas y media por el único hecho de ser mujer, y eso sólo contando los casos de los que las autoridades tienen carpeta de investigación (o noción). Abril fue, sin duda, uno de los meses más violentos para las mujeres ya que contabilizó 315 homicidios en sus 30 días. A este le siguen marzo, con 310; enero, con 302, y febrero con 272 asesinatos. La marcha que se dio en las calles de la ciudad ayer, viernes 16 de agosto, fue un llamado para que las autoridades -esas que se supone están al cuidado de la ciudadanía- hagan algo al respecto. Para que las cifras disminuyan y se haga justicia a las mujeres que ya no están; para que se dé una garantía de que no volverá a pasar algo así.
Las demandas de mayor seguridad son completamente razonables, pero obvian la situación de que México es un país violento, con un gobierno débil, y que en realidad no existe una hostilidad social hacia la mujer. Tristemente, la violencia en México no solo va en aumento, sino que tiene niveles comparables a zona de guerra. Aún con diferencias entre las cifras de homicidios dolosos registrados por las instancias oficiales (Inegi y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública), la tendencia se confirma: al 31 de diciembre de 2017, el Inegi registró 31 mil 174 víctimas de homicidio intencional durante el año, mientras que el secretariado reportó 29 mil 139 víctimas por dicho delito. De hecho, México se sitúa entre los países más violentos del mundo, ya que de acuerdo con los datos recopilados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) sobre la incidencia de homicidios intencionales, la tasa de homicidios del país está solo por debajo de naciones como El Salvador, Honduras, Venezuela, Jamaica, Sudáfrica, Brasil, Bahamas, Guatemala y Colombia. En 2016, México fue el país más violento de la OCDE.
Los homicidios cometidos en los espacios públicos son generalmente perpetrados por hombres contra hombres, mientras que en la esfera doméstica en la mayoría de los casos las víctimas son mujeres, asesinadas por sus parejas, exparejas o familiares. Mientras que los hombres son asesinados por alguien que ni siquiera conocen, casi la mitad de todas las mujeres víctimas son asesinadas por las personas más cercanas a ellas, señala un comunicado de la UNODC. Es decir, mientras que es mucho más probable que un hombre sea asesinado que una mujer, cuando una mujer es asesinada, hay alrededor de un 50% de probabilidad de que sea violencia de genero.
Pero las mujeres han estado envueltas en genocidios, las mujeres violan, las mujeres cometen actos de terrorismo, torturan. Abu Ghraib es un ejemplo. Las mujeres son más autoras de infanticidios, especialmente de bebés, que los hombres.