El mundo, este sistema de vida que llevamos en la tierra, ha perdido cada día más la inuencia de Dios. No necesariamente hablo de religión, la cual podemos ver por todos lados con tantísimos nombres y variantes hoy en día, sino de los efectos genuinos del respeto a Dios y su bendición sobre los hombres, llevándolos a vivir en paz y armonía.