Crear o no crear parece ser uno de los dilemas que más ansiedad, culpa, vergüenza y miedo nos causa. Muchos de nuestros bebés creativos no llegan a ver el sol porque somos injustos y crueles con nosotros mismos y aquello que tenemos para dar. En un mundo que suele darle valor solamente a aquello que es aplaudido por millones, comenzar el trabajo como las hormiguitas puede parecer demasiado insignificante como para tan si quiera comenzar. Crear. Creer. Ir
Ése es mi evangelio.