a muchos de nosotros nos enseñaron que hay que comprometerse hasta el fin, que cambiar de opinión o de intereses es de personas poco estables porque uno debe ser ante todo coherente... ¿solo yo me estoy dando cuenta del cinturón asfixiante que esto implica o varios por acá también se dieron cuenta?
sí, está bien decir no más y no solo está bien sino que en ocasiones renunciar, poner punto final, despedirnos es un enorme acto de amor propio y también hacia el otro porque lo liberamos de seguir siendo nuestra piedra en el zapato, o el agujero de la correa demasiado a la derecha que aprieta sin necesidad
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¿qué gano cuando renuncio? ¿de verdad dejar ir, abrir el espacio es el primer paso para que lo nuevo llegue? en la etimología hay curiosas respuestas.