Si has llegado hasta el capítulo 4 de Apocalipsis, encontrarás la descripción de unos seres vivientes que tienen varias alas y muchos ojos alrededor. En la imaginación colectiva se da la idea de bestias deformes, monstruos mitológicos que aparecen espontáneamente y sin explicación. Pero ¿podemos verlo desde otro punto de vista? Si miramos unos miles de años atrás, seguramente sí.