¡QUÉ ganas tenían
de verlo en directo!
Se apretaban todos
los ángeles buenos
sobre las estrechas
barandas del Cielo.
¡Que ya sube Cristo!
¡Que ya viene el Verbo!
Bajó siendo espíritu
y vuelve en un cuerpo.
Por fin los cuarenta
días se cumplieron;
estábamos todos
muriendo por verlo...
Pero ¿todavía
se está despidiendo?
A ver si esa nube
se quita de en medio
y deja... ¡Ya asoma!
¡Ya viene! ¡Lo vemos!
¡Qué rosa más roja
su costado abierto!
¡Miradle las palmas
con esos dos pétalos!
¡Señor, que aquí estamos!
Pero ¿qué estoy viendo?
¡Si vienes llorando
como un pequeñuelo!
Daniel Cotta.