Después de años de declararse públicamente como un ateo, Brad Pitt, confesó que estaba siendo «rebelde» cuando le decía al mundo que no creía en Dios.
Pitt fue criado en una iglesia bautista, pero cuestionó sus creencias y se identificó como agnóstico y luego como ateo, en una entrevista en el año 2009, cuando se le preguntó si creía en Dios.