El celo por Dios es algo que cada uno debe tener en su corazón. Nuestro Dios es el único Dios, Él es el que nos ayuda en la desgracia, y aún cuando todos vuelvan atrás, nosotros nunca debemos volver atrás. Eso es lo que hace la diferencia entre un verdadero cristiano y un cristiano que se deja llevar por el mundo.