Palabra de Dios: “Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rio, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.” Génesis 18:11-14
“Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.” Génesis 16:1-6
“Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.”Génesis 21:2
Perlas: Ayer leímos acerca de Sadrac, Mesac y Abed Nego, una historia maravillosa de tres seres humanos que no se postraron ni escogieron un Plan B; Pero, desde Adán y Eva hasta nuestros días el ser humano ha tenido una fuerte tendencia a optar por los Planes B. Lo vemos en todo su esplendor en la historia de Sara y Abraham; recibieron una promesa difícil de creer, humanamente hablando imposible, y tomaron la decisión (por iniciativa de Sara) de “ayudar a Dios” con un Plan B. Cada vez que no le creemos a Dios, por tanto no le obedecemos ni esperamos, vamos a terminar con un “ISMAEL” en nuestra vida. Las consecuencias del Plan B de Sara y Abraham fueron muchísimas y muy dolorosas para ellos en su tiempo en su vida personal (para Sara como mujer, para los dos como matrimonio, para Ismael el dolor de ser el hijo ilegítimo/rechazado, para Isaac desde antes de nacer ya tenía un gran enemigo, para Agar como ser humano y madre en una condición de total desventaja), y hasta nuestros días, nunca ha cesado la guerra entre los descendientes de Isaac y los descendientes de Ismael.
Y la gran realidad es que Dios no miente y siempre hace lo que dice que va a hacer, a pesar de nosotros mismos y de nuestros Planes B, Dios es Dios y Su plan perfecto se cumple por encima de todo y de todos.
Oración: Padre, perdóname por las muchas veces que no te he creído y he escogido un Plan B. Perdóname por cada vez que he decidido “ayudarte” porque pienso que te estás demorando, o que lo que me prometiste es imposible y nunca ocurrirá. Perdóname. Veo las consecuencias dolorosas de no haber esperado en Ti. Hoy tengo varios “ismaeles” en mi vida. Perdóname, límpiame y enséñame a creerte sin poner en duda Tu Palabra, y a esperar en Ti sin desmayar, sin desviarme. Amén.
Reto del día: ¿Puedes listar tus “ismaeles”, aquellas consecuencias con las que te ha tocado cargar y arrastrar por años por no haberle creído a Dios y no haber esperado en Él? Escribe ese listado. Pídele perdón a Dios de manera específica. Escucha en tu corazón lo que el Señor quiere decirte hoy y recibe una a una de Sus palabras. Recibe Su amor.