Palabra de Dios: “Grita con la voz de un toque de trompeta. ¡Grita fuerte! No seas tímido. ¡Háblale a mi pueblo Israel de sus pecados!Sin embargo, ¡se hacen los piadosos! Vienen al templo todos los días y parecen estar encantados de aprender todo sobre mí. Actúan como una nación justa que nunca abandonaría las leyes de su Dios. Me piden que actúe a su favor, fingiendo que quieren estar cerca de mí.
“¡Hemos ayunado delante de ti!—dicen ellos—.¿Por qué no te impresionamos? Hemos sido muy severos con nosotros mismos, y ni siquiera te das cuenta”.
¡Les diré por qué!—les contesto—. Es porque ayunan para complacerse a sí mismos. Aun mientras ayunan, oprimen a sus trabajadores.
¿De qué les sirve ayunar, si siguen con sus peleas y riñas? Con esta clase de ayuno, nunca lograrán nada conmigo.
Ustedes se humillan al hacer penitencia por pura fórmula: inclinan la cabeza como cañas en el viento, se visten de tela áspera y se cubren de cenizas. ¿A eso le llaman ayunar? ¿Realmente creen que eso agrada al Señor? ¡No! Esta es la clase de ayuno que quiero: pongan en libertad a los que están encarcelados injustamente; alivien la carga de los que trabajan para ustedes. Dejen en libertad a los oprimidos y suelten las cadenas que atan a la gente.Compartan su comida con los hambrientos y den refugio a los que no tienen hogar; denles ropa a quienes la necesiten y no se escondan de parientes que precisen su ayuda.
Entonces su salvación llegará como el amanecer, y sus heridas sanarán con rapidez; su justicia los guiará hacia adelante y atrás los protegerá la gloria del Señor.
Entonces cuando ustedes llamen, el Señor les responderá. “Sí, aquí estoy”, les contestará enseguida. Levanten el pesado yugo de la opresión; dejen de señalar con el dedo y de esparcir rumores maliciosos.Alimenten a los hambrientos y ayuden a los que están en apuros.
Entonces su luz resplandecerá desde la oscuridad, y la oscuridad que los rodea será tan radiante como el mediodía.
El Señor los guiará continuamente; les dará agua cuando tengan sed y restaurará sus fuerzas. Serán como un huerto bien regado, como un manantial que nunca se seca.
Algunos de ustedes reconstruirán las ruinas desoladas de sus ciudades. Entonces serán conocidos como reconstructores de muros y restauradores de casas.” Isaías 58:1-12 NTV
Perlas: Después de un proceso de rendición, entrega y cambio, nos espera una nueva vida, llena de promesas maravillosas.
Oración: Señor, gracias por tanta libertad que has traído a mi vida; gracias por liberarme de una vida falsa y llena de religiosidad, una vida seca y sin fruto. Gracias por Tu amor paciente y por nunca desecharme, a pesar de todo. Gracias por verme, por notarme entre millares, gracias porque te propusiste sanarme y lo estás haciendo; ya no soy la misma persona. Tu luz resplandece sobre mí cada día más, ahora puedo escuchar Tu voz y obedecerte cada vez más: Gracias porque ya no estoy seco y estás haciendo de mí un huerto bien regado, REVERDECIDO, un manantial que nunca más se secará, y gracias porque me estás llamando a reconstruir las ruinas de mi vida y de mi familia. Gracias por esta poderosa promesa: Que seré conocido como un “restaurador de muros y de casas”. Amén.
Reto del día: Vuelve a leer lentamente la Palabra de hoy. Toda la primera parte es una corrección fuerte del Señor. ¿Cuáles de esas correcciones aplican para ti? Y la segunda parte contiene las promesas. ¿Cuáles de esas promesas ya se han cumplido en tu vida?