Palabra de Dios: “Los pobres y los necesitados buscan agua, pero no la encuentran; la sed les ha resecado la lengua. Pero yo, el Señor, les responderé; Yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.Haré brotar ríos en las áridas cumbres, y manantiales entre los valles. Transformaré el desierto en estanques de agua, y el sequedal en manantiales.Plantaré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos; en áridas tierras plantaré cipreses, junto con pinos y abetos,para que la gente vea y sepa, y considere y entienda, que la mano del Señor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.” Isaias 41:17-20 NTV
Perlas: Otra promesa poderosa del Señor para nosotros Sus hijos. No nos dejará secos y sedientos, ni nos abandonará. Otra vez Su promesa de ríos, aguas y manantiales; y además, la promesa de que plantará árboles que sería imposible que nacieran en tierra árida y desértica…REVERDECEREMOS. Y dice que Él hará esto para que no quepa la menor duda de que fue Él quien lo hizo, que nadie robe Su gloria, y que otros puedan tener esperanza de que en ellos también pudiera ocurrir el mismo milagro, si entregan sus vidas al Señor. Este punto es muy importante. Un día una persona muy sabia me dijo: Lily, hay personas que quieren tener lo que tú tienes, pero no quieren pasar por lo que tú pasaste. Es algo muy común dentro y fuera de la iglesia, todos quieren “los milagros”, pero no se quieren entregar al Dios de los milagros, ni mucho menos pasar por procesos de transformación y restauración dolorosos. Cuando comenzamos a conocer el corazón de Dios y Su Palabra, nos damos cuenta muy pronto que muchas de Sus bendiciones vienen como resultado de procesos de rendición y obediencia.
Oración: Padre amado, yo quiero para mi vida lo que Tú quieres para mi vida. Hoy rindo mi agenda, y aún rindo mi “listado de peticiones”; más bien quiero preguntarte: ¿Cuáles son esos milagros que Tú quieres hacer en mi vida? No quiero seguir orando por cosas que nos son Tu voluntad porque estaría perdiendo mis años. Te necesito Señor. Me rindo a Tu plan y a Tu proceso. Haz lo que tengas que hacer y lo que solo Tú puedes hacer. Hay áreas en mi vida muy secas, sin fruto. Yo rindo cada una de estos aspectos de mi vida delante de Ti. Yo no los puedo cambiar, no puedo hacer brotar agua, no puedo hacer que revivan, pero Tú sí puedes. Envía Tú río, haz brotar agua en los desiertos de mi vida, y hazme REVERDECER para Tu gloria; que cuando otros me vean, tengan que reconocer que Tú existes y que Tú eres el autor de todos los milagros y de todo lo bueno en mi vida. Amén.
Reto del día: Medita por un momento acerca de áreas en tu vida que han sido completamente transformadas por Dios. ¿Cómo ocurrió esto? ¿Qué fue lo primero que pasó? ¿Y después? ¿Cuánto duró ese proceso? ¿Cuál fue tu parte? ¿Qué decisiones tuviste que tomar? ¿Fue doloroso y glorioso a la vez? ¿Qué hizo Dios?