Palabra de Dios: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4:17-19
Perlas: La primera vez que leí esta promesa de Dios, pensé: “¿Leve? ¿Momentánea?”. Cuando estamos sufriendo, pensamos que ese sufrimiento nunca va a terminar y también pensamos que el dolor es demasiado para soportar. Pero Dios nos dice algo diferente en Su Palabra; Él considera que la tribulación que estamos viviendo es leve y es temporal, va a terminar. Lo más impresionante de esta promesa es que Dios está utiliza el dolor a favor nuestro, nos enseña a enfocarnos en lo que no se ve, en lo que tiene valor eterno, y por encima de todo, nos promete “peso de gloria”. Peso de gloria, esto no lo podemos recibir leyendo un libro, no se aprende en ningún instituto bíblico, ni lo puedo recibir de alguien más…el peso de gloria es producido por Dios en la vida de una persona que está sufriendo, pero que en medio del sufrimiento escoge creerle y rendirse en Sus brazos, obedecer sin entender, y creer que Él obrará en su favor. Peso de gloria es el resultado que queda sobre la vida de una persona que fue resucitada de los muertos, que estaba seca y REVERDECIÓ; una persona que creyó, por tanto vio la gloria de Dios. Para esta persona Dios es real, Sus promesas son ciertas, Su Palabra es la Verdad. Una persona que tiene peso de gloria, su vida da gloria a Dios, siempre le da la gloria a Dios (no sufre de vanagloria ni de soberbia), sus palabras tienen peso, su testimonio es real, su vida es una prédica del poder y del amor de Dios. Es un milagro vivo.
Oración: Padre, gracias por hablar a mi corazón en esta hora. Gracias por encender Tu luz en medio de tanta confusión. Gracias por ese peso de gloria que me prometes. Ayúdame a creer que así será, que estás obrando a mi favor mientras me rindo y aprendo a enfocarme en Ti y a obedecerte. Hoy te pido perdón por dudar, por quejarme tanto y por no esperar en Tus promesas, por no obedecerte y querer resolver las cosas a mi manera. Perdóname. Hoy una vez más me rindo, bajo mis brazos, no quiero ni puedo continuar viviendo así. Te pido Padre que me abraces, limpies mis muchas heridas (las que yo mismo me he causado y las que otros me han causado), sáname y ayúdame a verte en medio de todo lo que estoy viviendo, a creer en todo lo que Tu Palabra me promete y a esperar en Ti. Mi espíritu anhela recibir ese peso de gloria. Amén.
Reto del día: ¿Conoces a alguien que tenga peso de gloria? El reto de hoy es que le pidas a esa persona que te comparta su testimonio. Asegúrate que sea una persona humilde, que le da toda la gloria a Dios, que reconoce que todo lo que es y todo lo que tiene, se lo ha dado Dios. Cuando la escuches, sentirás ese peso de gloria, serás motivado a creer porque nacerá en ti la esperanza, esperanza en que lo que Dios hizo en esa persona también lo hará en ti, que la gloria que esa persona ha visto, es la misma gloria que Dios te ha prometido a ti. Si aún no conoces personalmente a alguien que tenga un testimonio, puedes entonces investigar en internet la vida de personas con testimonios poderosos de sanidad, transformación y restauración.