Palabra de Dios: “Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmos 37:4
Perlas: Demasiadas veces hemos escuchado o dicho que Dios concede los deseos de nuestro corazón, pero hemos dejado a un lado la parte más importante: Esta promesa de Dios comienza diciendo que SI nos deleitamos en Él, entonces Él concederá los deseos y peticiones de nuestro corazón. ¿Qué significa deleitarse en Dios? Significa vivir para adorarlo, con una vida rendida a Su voluntad, en obediencia absoluta, humildad, comunión/permanente comunicación con Dios, escuchando Su voz y obedeciéndole, conocer Su Palabra y fundamentar nuestra vida sobre ella. Su Palabra no es un conjunto de teorías o información para la mente, sino una realidad viva y diaria en el corazón…Deleitarse en Él significa deleitarse en el conocer Su corazón, en mantenerse consciente de Su Presencia, y disfrutar el día a día, sabiendo que Él es Dios presente, activo e involucrado en nuestra vida. Deleitarse en Dios significa que Dios es más que suficiente para nosotros, que Él realmente lo llena todo en todo.
Cuando nos deleitamos en Él, uno de los frutos inevitables es que anhelamos las mismas cosas que Él anhela. En el proceso de deleitarnos en Él, Él mismo transforma nuestro corazón e iguala nuestros sueños a los de Él. Por tanto, nuestras peticiones serán exactamente lo mismo que Dios quiere para nosotros, Su perfecta voluntad, por consiguiente, todo nos será concedido. Y sí, soñaremos lo mismo que Dios soñó para nosotros. Una particularidad de los sueños de Dios es que jamás se ven frustrados, siempre se cumplen, nunca quedan en el olvido, o materializados a medias, al contrario, se cumplen a la perfección.
Oración: Padre, ¡Qué bendición es poder llegar a anhelar lo mismo que Tú anhelas! Espíritu Santo de Dios, enséñame a deleitarme en Tu Presencia, dame pasión por sumergirme en la Palabra de Dios, y entenderla. Opera este gran milagro en mi corazón…arranca de mí aquellos deseos que no son tus deseos para mi vida, y planta dentro de mi ser Tus sueños. Quiero orar por las cosas que Tú quieres para mí, revélame Tus sueños para mi vida. Trae luz y claridad…muéstrame qué peticiones estoy haciendo que nunca serán respondidas porque no son parte de Tu plan para mí, y qué peticiones vienen realmente de Tu corazón para el mío. Ayúdame a descubrir Tus sueños para mí, y a caminar hacia ellos como viéndote a tí… al Invisible. Amén.
Reto del día: Escribe la respuesta de Dios a la oración que acabas de hacer. ¿Qué sueños hay dentro de ti que no corresponden a los sueños de Dios para tu vida? ¿Qué sueños, Dios mismo ha escrito en tu corazón?