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Como Viendo al Invisible

Palabra de Dios: “Cierto día José tuvo un sueño y, cuando se lo contó a sus hermanos, estos le tuvieron más odio todavía, pues les dijo: Préstenme atención, que les voy a contar lo que he soñado. Resulta que estábamos todos nosotros en el campo atando gavillas. De pronto, mi gavilla se levantó y quedó erguida, mientras que las de ustedes se juntaron alrededor de la mía y le hicieron reverencias. Sus hermanos replicaron: ¿De veras crees que vas a reinar sobre nosotros, y que nos vas a someter? Y lo odiaron aún más por los sueños que él les contaba. 

Después José tuvo otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Les dijo: Tuve otro sueño, en el que veía que el sol, la luna y once estrellas me hacían reverencias. Cuando se lo contó a su padre y a sus hermanos, su padre lo reprendió:

¿Qué quieres decirnos con este sueño que has tenido? —le preguntó—. ¿Acaso tu madre, tus hermanos y yo vendremos a hacerte reverencias? Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre meditaba en todo esto.” Génesis 37:5-11

Perlas: Y Dios cumplió Su sueño y Su plan para José, pero ¡Qué cantidad de cosas pasaron antes de que llegara el cumplimiento perfecto de esos sueños! Y todo lo que José vivió desde que recibió la revelación del sueño de Dios para él, hasta su cumplimiento, absolutamente todo lo preparó para tener éxito en lo que fue llamado a ser y a hacer. 

La historia de José es perfecta para cerrar esta semana. De él aprendemos que debes considerar bien con quién compartes tu sueño. Aprendemos que muchas personas no creerán con nosotros, otros se burlarán, otros tratarán de detenernos (con sus mejores intenciones) otros sentirán una envidia tan grande que querrán destruirlo todo. Pero, si perseveramos y alcanzamos todo lo que Dios soñó para nosotros, muchos serán grandemente bendecidos, y podremos decir a aquellos que intentaron detenernos o destruirnos, como habló José a sus hermanos: “El mal que ustedes planearon contra mí, Dios lo usó para bien y para salvación de mucho pueblo” (Génesis 50:20).

El camino hacia la conquista de los sueños de Dios para nuestras vidas nos encontraremos con: Pruebas, temor, dificultades, obstáculos, oposición, dudas, incredulidad (muy peligrosa) cansancio, ganas de tirar la toalla, rechazo de muchos, decisiones difíciles, momentos de profundo arrepentimiento y transformación, momentos de rebeldía, momentos de entrega, de avanzar y comenzar a fundirnos (ser uno) con Dios en una relación genuina y profunda. En el camino aprendemos a ser agradecidos, nos volvemos fuertes y valientes, casi que irreconocibles…Aprendemos a permanecer enfocados, no solo en el Sueño, sino en el Dador de los Sueños.

El camino hacia el sueño, con sus pruebas, derrotas y victorias, aciertos y desaciertos, y la larga espera, todo nos prepara para que cuando alcancemos ese sueño, no nos consuma, sino que nos consuman la gratitud y el asombro por Aquel que nos amó primero. Nos prepara para nunca adorar al sueño, sino al Dador del Sueño, y además para que, al alcanzar un sueño, sepamos que hay otro, y después otro, porque en Dios siempre hay más.

Oración: Padre amado, Tú eres el Dador del los sueños. Gracias porque Tú me creaste con un propósito y tienes sueños para mí. Pero te confieso que a veces me es muy difícil creerlo. Hoy quiero pedirte que me ayudes a verme como Tú me ves, y a creer a pesar de lo que mis ojos ven, y de mi poca fuerza y mi poca valentía. Hoy levanto mi mirada al cielo y te pregunto:  ¿Cuáles son Tus sueños para mí? ¿Tú vas a estar conmigo en el camino ayudándome a enfrentar cada dificultad, cada gigante y mi propia incredulidad?

Escucha y escribe lo que Dios habla a tu corazón.

Reto del día: Cuando termines de leer el libro El Dador de Sueños, dibuja en una cartulina el Mapa de Tu Sueño, incluyendo de dónde estás saliendo (zona familiar/comodidad) cada etapa del camino, con sus obstáculos y gigantes, y hacia dónde vas, cómo se llama y cómo se ve ese sueño que Dios te ha entregado.