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Palabra de Dios: “ Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido. Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.” Génesis 16:2-4

Perlas: ¡Ay ay ay, los famosos planes B! ¡Cuánto dolor han traído desde siempre hasta hoy! Y no únicamente el plan B de Sara trajo consecuencias dolorosas, sino nuestros propios planes B. ¿Qué es un plan B? Simplemente el resultado de las dudas. Dios da una promesa, normalmente un imposible, algo difícil de creer, que humanamente hablando es muy poco probable que ocurra. Entonces dudamos del poder de Dios, dudamos de Su fidelidad y capacidad para hacer lo que dijo que haría, y allí comenzamos a ser creativos y a inventar cómo ayudamos a Dios. Esa fue la tragedia de Sara: dudar y haberse puesto a buscar soluciones, descartando por completo lo que Dios había dicho. Cada vez que hemos dudado de Dios, caemos en rebeldía y desobediencia, y damos a luz “Ismaeles”. Ese es el peligro de las dudas. Necesitamos suplicarle al Señor que nos conceda el don del arrepentimiento y la capacidad de creer y esperar en Sus promesas, sin dudar.

Hemos compartido esta semana acerca de las diferentes razones que nos llevan a dudar: Nuestra percepción de nosotros mismos, la opinión de los demás, las comparaciones y la voz del enemigo. Una última razón, que es la madre de todas las demás, son nuestras heridas, las heridas que personas significativas causaron en nuestro corazón, como rechazo y abandono. Una persona herida por aquellos que debieron amarla y cuidarla, no podrá tener una percepción correcta de sí misma. Una persona herida será presa fácil para el daño que producen la opinión de otros, las burlas y las comparaciones, y presa fácil también para las mentiras del enemigo. Aquí entra la importancia de perdonar. Un corazón herido no puede confiar en nadie, ni siquiera en Dios.

Cada vez que inventamos planes B,  no estamos confiando en Dios. Si queremos resolver y ser libres de las dudas, tenemos que perdonar, además de arrepentirnos.

Oración: Señor, vengo delante de la cruz a presentarte este pecado de las dudas, la rebeldía, la desobediencia, mi incapacidad para confiar en Ti, y la tendencia a buscar planes B. Te pido perdón. Te pido también que me guíes y me ayudes a perdonar a cada persona que me hizo daño, cuyas heridas hicieron de mí una persona que no puede confiar. Sáname Señor y enséñame a confiar en Ti sin dudar.

Reto del día: Mira hacia atrás en tu historia, descubre cuáles han sido tus planes B y cuáles han sido las consecuencias. Pídele perdón a Dios. Luego, invierte un tiempo perdonando a las personas que Dios te muestre que necesitas perdonar. A finales de marzo, el tema de UN MOMENTO CON DIOS, se llamó Perdonar para Vivir. Puedes escucharlo si necesitas conocer más sobre cómo perdonar.