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Palabra de Dios: “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” Santiago 1:6-8

Perlas: Estudiamos que Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Estamos leyendo que debemos pedir con fe y sin dudar. Dios nos dice que cuando dudamos somos arrastrados de un lugar a otro; las dudas nos inhabilitan para perseverar firmes en la fe. 

El que duda de la fidelidad de Dios y Sus promesas, tiene consecuencias: 

  1. Es arrastrado de un punto a otro.

  2. Es considerado como una persona de doble ánimo, inconstante en todos sus caminos.

  3. Y lo más difícil de todo: NO recibirá cosa alguna del Señor. 

Recordemos que cada uno recibe de acuerdo con su fe. No es posible tener fe y tener dudas al mismo tiempo. O tenemos fe (certeza, convicción) o tenemos dudas.  Esta es una Palabra fuerte que nos exhorta a no caer en la trampa de las dudas, pensando que podemos dudar, y además ver nuestras oraciones respondidas. No funciona así. Dios estableció que debemos pedir con fe, sin darnos permiso de dudar, convencidos de que si estamos orando de acuerdo con Su voluntad, lo que hemos pedido ya lo hemos recibido, aún cuando nuestros ojos todavía no lo puedan ver. Fe es creer que hecho está, de acuerdo con su voluntad. 

Oración: Señor, reconozco que he dado cabida a las dudas en mi corazón, y que le  doy rienda suelta a ese tipo de pensamientos que me llevan a dudar de Ti, de Tu poder, de Tu fidelidad. Muchas veces he orado y te he pedido tantas cosas, pero en el fondo de mi corazón dudo. Perdóname por dudar. No quiero seguir siendo arrastrado por los vientos de las dudas. No quiero seguir siendo inconstante, ni tampoco quiero ser una persona de doble ánimo. Padre, ayúdame a ser una persona íntegra, coherente, que mi cristianismo sea verdadero, que mis pensamientos, mis emociones y mis actos, sean coherentes. Padre, no quiero decir que tengo un Padre fiel, y al mismo tiempo vivir como si no lo tuviera. Ayúdame en mi incredulidad, ayúdame a creer sin dudar. Amén.

Reto del día: ¿Cuáles son tus dudas? ¿De quién dudas? ¿De Dios? ¿De ti mismo? ¿De los demás? Haz varios listados, cada uno con nombre propio, de las dudas que tienes con respecto a esa persona, y entrégalas a Dios, una a una.