Palabra de Dios: “Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿Por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿Con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre. Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo.” Jueces 6:12-17
Perlas: Realmente Gedeón era un hombre débil, pobre, cero influyente, cero valiente, disminuido y temeroso, pero Dios lo llamó “varón esforzado y valiente”. Dios vio en Gedeón el potencial de lo que Él (Dios) podía hacer en su vida y a través de su vida. Gedeón tenía todas las razones humanas para dudar de sus capacidades, pero se enfrentó a la difícil decisión entre, seguir enfocado en sus limitaciones, quejándose y lamentándose, o creer las palabras, los planes y las promesas de las que Dios le estaba hablando. Finalmente, después de luchar contra las dudas, porque seguía viendo lo que sus ojos veían, entendió y aceptó que sus limitaciones humanas no limitaban a Dios.
Una de las primeras grandes explicaciones de por qué dudamos de Dios y Sus promesas, es porque tenemos el enfoque equivocado. Cuando nuestro enfoque está en nuestras incapacidades y debilidades, en todo lo que no tenemos y no sabemos, y en toda nuestra historia de errores y fracasos, entonces fácilmente nos descalificamos y nos inhabilitamos para creer lo que Dios dice. Podemos decir que este es el enfoque hacia lo que nosotros percibimos o creemos de nosotros mismos, lo cual puede incluso ser real (humanamente hablando) pero Dios se especializa precisamente en escoger lo débil para avergonzar a los fuertes.
Oración: Padre amado, sé que me has dado tantas promesas y también sé todo lo que me has dicho acerca de lo que piensas de mí; he leído en Tu Palabra que soy de gran estima para ti, que soy valioso al punto que diste todo lo más precioso que tenías para alcanzarme a mí. Todo esto está en mi mente, pero no lo creo en mi corazón. Todo el tiempo estoy dudando de mi valor y de mis capacidades, me comparo con otros, siento que soy menos, que no soy suficiente. Confieso que no creo cuando me dices que “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, o que “soy tu hijo amado, perdonado,y que tienes planes y propósitos para mí”. Perdóname por poner en duda Tu Palabra. Ayúdame en mi incredulidad. Ayúdame a creer aunque no vea nada y nunca dudar.
Reto del día: ¿Qué has creído acerca de ti, de tus capacidades y de tu valor? ¿Qué piensas que es posible en los diferentes aspectos de tu vida? ¿Crees que mereces ser amado y bendecido? ¿Crees que tu vida tiene propósito? Escribe tus respuestas con una honestidad cruda. Después, pregúntale al Señor qué opina Él de tus respuestas, y pregúntale cuáles son Sus respuestas con respecto a ti, para cada una de las preguntas.