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Palabra de Dios: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.” Génesis 3:1-7

Perlas: Antes de pecar comiendo del único árbol que Dios dijo que no comieran, Eva pecó al prestar sus oídos a una voz que estaba cuestionando (poniendo en duda) la bondad y la sabiduría de Dios mismo. “Conque Dios te dijo eso…pero eso no es así…mira bien, piénsalo bien, no tiene sentido, intenta otra cosa” El enemigo, desde el principio de los tiempos, su misión ha sido sembrar en el hombre dudas acerca de Dios, Su carácter, Su amor y Su cuidado; y si el hombre consiente estas conversaciones en su mente, abre la puerta a la maldición de “dudar de Dios”, lo cual lleva a a la desobediencia, y esta, a una cadena de errores y maldiciones. El plan de satanás es robar el enfoque de quiénes somos en Cristo, que nunca sepamos cuánto valemos ni el potencial que tenemos, que no creamos las promesas, y vendernos siempre la idea que algo nos falta, que si fuésemos como…, o si tuviéramos…

La percepción propia, las comparaciones, la opinión de los demás y la voz del enemigo…todas son llamas que avivan el fuego de la maldición de las dudas.  Tenemos que apagar ese fuego y la única manera es enfocarnos en Aquel que nos amó primero, Aquel que es la Verdad. Su verdad es lo único que desplaza las mentiras y Su luz, lo único que desplaza las sombras de las dudas. Las dudas son mentiras disfrazadas de verdad, las cuales quedan expuestas y desarmadas cuando las confrontamos con la luz y la verdad de la Palabra de Dios.

Oración: Padre precioso, gracias por seguir trayendo luz y sanidad a mi corazón. Gracias por seguir insistiendo y no cansarte. Gracias porque la verdad acerca de mí y de mi futuro solo la tienes Tú. Ayúdame a apagar todas las otras voces y a mantenerme enfocado y conectado contigo. Ayúdame a no entretener pensamientos que me llevan a dudar de Ti. Ayúdame a no dudar, a no desobedecerte ni deshonrarte; quiero llegar a ser una persona que cree sin ver y obedece sin entender. Amén.

Reto del día: Hoy vas a confrontar tus dudas con la Palabra de Dios. ¿Cuáles son tus tres dudas más grandes? Escríbelas y preséntaselas al Señor. Pídele que te revele tres versículos que expongan las tres mentiras que has creído, que las arranque de tu corazón y que Su verdad gobierne tu vida.