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Palabra de Dios: “Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” Mateo 14:24-31

Perlas: Una escena que todos conocemos y que todos hemos vivido: Estar en medio de una tormenta en la vida, sentir miedo, no poder reconocer a Jesús en medio de la confusión y la angustia. Tener un momento de luz y enfoque en el Señor, y dar pasos de fe, para luego desenfocarnos, poniendo nuestra mirada en la dureza de la tormenta, y comenzar a hundirnos. Creo que todos lo hemos vivido.

Observemos algo importante. Mientras Pedro tuvo su mirada en Jesús y estaba caminando hacia Él, pudo vencer no solo la tormenta física externa, sino la tormenta en su mente. El primer error de Pedro no fue mirar la tormenta; el primer error fue DUDAR.  Él llevó su mirada hacia la tormenta porque dudó de Jesús, de Su poder para salvarlo y de Su amor. Después de dudar, quitó su mirada de Él, la puso en la tormenta y luego comenzó a hundirse. Por eso es que al final, Jesús no le dijo:¿Por qué miraste la tormenta? Jesús le dijo: ¿Por qué dudaste?

Estos son los peligros de las dudas:*Nos hacen perder el enfoque correcto.*Nos llevan a adoptar el enfoque hacia nuestras incapacidades y hacia la furia de la tormenta. 

*Nos hacen abrir los oídos a la opinión de los demás y a la voz del enemigo que nos dice: “Conque Dios te dijo que estaría siempre contigo…mmmmmm” Y allí comenzamos a hundirnos.

Oración: Señor Jesús, puedo identificarme perfectamente con Pedro. Perdóname por haber repetido tantas veces esta misma experiencia de dudar de Ti, quitar mi mirada de Ti, enfocarme en la tormenta, hundirme, y luego suplicarte que me ayudes. Gracias por ayudarme por Tu misericordia. Ya no quiero más seguir en ese círculo vicioso. Necesito Tu intervención sobrenatural en mi vida, y necesito que me des la fuerza para perseverar con mi mirada puesta en Ti a pesar de las fuerzas que me halan a dudar y a poner mi mirada en la tormenta. Hoy recibo Tu amor, Tu fuerza y la capacidad de perseverar en la obediencia. 

Reto del día: ¿Has observado hoy en día cuando las personas van caminando mirando sus celulares y escribiendo mensajes? Se van tropezando y tambaleando ¿Qué tal las que manejan mirando sus celulares? Los estudios revelan que aún quitar la mirada hacia el frente por dos segundos puede ocasionar graves accidentes. Tenemos que mirar hacia donde queremos ir porque es la única manera de llegar. El reto para hoy es que vayas a un lugar al aire libre y establezcas una meta considerablemente distante. Intenta caminar rápido hacia la meta con la mirada en la meta, e intenta luego hacer lo mismo, pero mirando todo el tiempo hacia un lado. ¿Cómo se aplica esto a las metas espirituales, familiares, financieras, de salud? Escribe