Palabra de Dios: “La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.” Proverbios 15:4
“El espíritu del hombre puede soportar su enfermedad, pero el espíritu quebrantado, ¿quién lo puede sobrellevar?” Proverbios 18:14
Perlas: Al leer estos dos versículos, Dios continúa arrancando las vendas de nuestros ojos para que podamos ver el poder que tiene nuestra boca, poder para dar vida y poder para destruir la vida. Cuando el poder de la lengua se usa para bendecir, esto produce vida, y cuando dicho poder es utilizado con maldad (perversidad) esto produce quebrantamiento de espíritu. El siguiente versículo nos explica qué es quebrantamiento de espíritu. Dice que el espíritu del hombre puede soportar cualquier enfermedad, pero NO podrá sobrellevar un espíritu quebrantado. Las enfermedades físicas y los golpes en el cuerpo, se pueden soportar y sobrevivir a ellos, pero el hombre no puede sobrellevar/soportar/sobrevivir/sobreponerse cuando su espíritu ha sido quebrantado. ¿Qué es un espíritu quebrantado? Es un espíritu golpeado, dolido, enfermo; es cuando la persona ha sido tan dañada, que su alma y su espíritu quedaron abatidos, destruidos, y ha perdido el ánimo y el deseo de continuar.
Lo más impactante de lo que estamos leyendo es que lo único que logra quebrantar el espíritu de una persona, es el poder de una lengua perversa. Ninguna otra circunstancia, enfermedad o problema logra lo que logran las palabras lanzadas para herir el espíritu de la persona; puede decirse que es el método más efectivo cuando el propósito es destruir.
Si la maldad en la lengua puede causar tal destrucción, ¿Qué tal si decidiéramos día a día que nuestra boca sea fuente de vida?
Oración: Dios amado, Tu Palabra me confronta. Tu luz está invadiendo lugares oscuros de mi corazón. Me estás llevando a nuevos niveles de arrepentimiento. No había visto que mis palabras tuvieran tanto poder, pero sigues arrancando vendas de mis ojos. Me estás revelando las muchas maneras como he quebrantado el espíritu de otros, y por eso te confieso que me duele mi corazón, me duele el daño que he causado. Te pido perdón Padre. Te pido también que me sanes y me ayudes a vivir consciente de lo que sale por mi boca, a medir lo que digo, a dejarme guiar por Ti. Haz de mí un hijo obediente, y que el fruto de mis labios sea agradable a Ti, como dijo el rey David: “Sean gratos los dichos de mi boca, y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.” Salmos 19:14
Reto del día: Memoriza y haz de las palabras del rey David un lema en tu vida. Momento a momento de cada díaa, repite en tu mente este versículo. Las palabras tienen poder, entonces, ¡La Palabra de Dios tiene aún más poder! Declarémosla creyendo en nuestro corazón.