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Palabra de Dios: “Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, y el que te formó:  No temas, porque Yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú.

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán: cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará.” Isaías 43:1-2

Perlas: Esta porción de la Palabra de Dios está cargada de promesas preciosas, pero sobretodo, sintetiza la Verdad con respecto a quién es Él, quiénes somos nosotros para Él, y Su promesa de protección. Aquí dice que Él es nuestro Creador, el que nos formó con Sus manos y sopló vida en nosotros. Él nos dio nombre y nos redimió, es decir, nos conoce, nos llamó, nos perdonó, nos salvó, y nos dio un propósito de vida.

Nos anuncia que atravesaremos por pruebas muy difíciles, pero que Él estará con nosotros, defendiéndonos, guiándonos y protegiéndonos, y que ninguna de esas circunstancias logrará destruirnos, por el contrario, saldremos con vida y victoriosos de cada una de ellas, más fuertes en Él y con nuestra fe ensanchada, maravillados vez tras vez por lo que Él es capaz de hacer.

Victoria tras victoria, abrazados al Padre en medio de todo. Cada vez el temor hallará menos lugar o espacio donde entrar. Nuestra mente y corazón estarán cada vez más gobernados por la fe, y cada vez menos por el temor.

Oración:  Señor Jesús, ¡Qué maravillosa es Tu Palabra y cuán grandes son Tus promesas!  Gracias por seguir revelando a mi espíritu Tu verdad que me hace libre.  Te amo y te adoro.  Ayúdame y capacítame, Espíritu Santo, a andar y caminar en la Verdad, con mi frente en alto sabiendo que soy amado y que Tú siempre estás conmigo. Enséñame a permanecer en Tu abrazo, escuchando Tu voz y obedeciéndote. Que mis pensamientos, decisiones y acciones estén gobernadas por Ti, solo por Ti y por Tu Palabra. Estoy listo, en el nombre de Jesús, para que mi vida sea gobernada por la fe y nunca más por el temor.  Amén.

Reto del día:  Observa y analiza las pruebas por las que estás pasando bajo la luz de Dios, y todo lo que Él te ha prometido. Permite que Su perfecto amor te inunde, recibe ese amor infinito que Él te ofrece, y confiesa con tu boca que escoges creerle a Él. Mira hacia el cielo y dile al Señor:  Mi confianza está puesta en Ti, mi buen Pastor, en Ti, Príncipe de Paz, en Ti, Padre precioso.  Amén.