Palabra de Dios: “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6)
Perlas: Aquí está el secreto para que podamos caminar en paz, libres de afanes y de ansiedad. Observen que es un proceso, un paso a paso, diseñado por Dios, quien nos promete que el resultado final será PAZ que va por encima de lo que alcanzamos a comprender. Además nos promete que guardará nuestros corazones y nuestras mentes en Cristo Jesús, es decir, que cada uno de nuestros pensamientos, emociones, sentimientos y nuestra voluntad, serán guardados, protegidos, y guiados por Jesús mismo. ¡Esas son promesas enormes y maravillosas!
Pasos del proceso:
1. Entender que realmente no existe nada ni nadie que tenga poder suficiente como para robarnos la paz.
2. En medio de todo, y antes de cualquier otra cosa, tomar la decisión de ir a hablar con Dios. Aquí en este paso, lo primero que debe ocurrir es darle gracias. ¿Gracias? Sí, gracias de antemano porque sabemos que Él escucha y responde nuestras oraciones. Gracias porque sabemos que Él es bueno y que Su voluntad es buena, agradable y perfecta. Gracias porque sabemos que Su respuesta e intervención en cada situación que vivimos será la mejor, aunque sea diferente a lo que quisiéramos; sabemos que Sus caminos y Sus pensamientos son más altos que los nuestros.
3. Después de darle gracias, hablar con Él acerca de todo aquello que nos está cargando, preocupando, produciendo tristeza, angustia o ansiedad.
4. Recibir y atesorar el regalo de Su paz gobernando nuestra mente y corazón. Esta es la mejor parte: el cumplimiento de la promesa.
Oración: Padre amado, en medio de todo lo que estoy viviendo, lo primero que quiero hacer es pasar tiempo contigo y orar. No existe ningún problema ni ninguna situación que sea más grande que Tú. Reconozco que Tú, y solo Tú, tienes poder suficiente para sanarme, resacatarme, transformarme y además traer soluciones y abrir puertas que hasta ahora me han parecido imposibles.
Quiero darte las gracias por escucharme. Sé que Tus oídos están atentos a mi clamor y Tus ojos están puestos sobre mí. Gracias por todo lo que me vas a enseñar a través de este proceso difícil, y porque Tú me llevarás al otro lado de esta tormenta de maneras que nisiquiera puedo imaginar, pero lo harás. Desde ya te doy gracias por la manera cómo se resolverá todo, Tú eres Dios, Tú lo sabes todo, y Tus soluciones son perfectas. Gracias Padre.
Te entrego todas y cada una de mis cargas. Abro mi corazón para que entres, veas y comiences a sanar todos mis dolores y heridas. Llevo una carga muy pesada y hoy quiero entregarla en Tus manos. Señor, haz lo que solo Tú puedes hacer, revélame lo que quieres que yo haga y ayúdame a ser fiel y obediente. Sé que veré Tu mano y Tu gloria. Amén.
Recibo en este momento Tu PAZ que sobrepasa mi entendimiento, y veo cómo Tus manos toman y guardan mi mente y mi corazón para siempre en Ti. Amén.
Reto del día: ¿Qué cosas te producen angustia, ansiedad o profunda tristeza? ¿Qué cargas son demasiado pesadas y estás cargando y no te corresponden? Con la ayuda del Espíritu Santo comienza a colocarle nombre a todas estas cosas, y sigue el proceso que nos enseña la Palabra de Dios y que aprendimos hoy: Reconocerlo, darle gracias, entregarle todo a Él, y recibir Su PAZ.