Palabra de Dios: “Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía.” 1 Samuel 1:6-7
Perlas: Hoy vamos a hablar de Penina: La rival de Ana y su gran enemiga; la odiaba, irritaba, pisoteaba y le recordaba su miseria y su incapacidad cada vez que tenía la oportunidad. Este personaje invitaba a Ana a desfallecer y a aceptar su derrota y su ruina; su objetivo era que Ana se resignara, que dejara de luchar, que dejara de vivir. Penina representa a nuestros enemigos, aquellos que están dedicados a debilitarnos, agotarnos y, si es posible, destruirnos. Estas personas son simplemente usadas por el enemigo de nuestra alma. Recordemos que “Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso, y contra espíritus malignos de los lugares celestiales.” Efesios 6:12-18.
Ellos tienen puertas abiertas a las tinieblas (tal vez envidia, resentimiento, juicios, inseguridad, idolatría) y por eso el enemigo puede entrar y utilizarlos para sus planes. Al enemigo (y a nuestros enemigos) no les interesa necesariamente si vivimos o morimos, el gran propósito de ellos es que no vivamos para cumplir nuestra misión, que no se cumplan los propósitos de Dios para nuestra vida, que no veamos la gloria de Dios y que no se escriba la historia (el testimonio) que el Señor planeó para nosotros. En resumen: Que pierdas la fe, que no hagas lo que Dios te ha pedido (obediencia) y que por tanto, te pierdas de ver el despliegue de la gloria de Dios que estaba destinado para ti.
Oración: Dios mío, ¡Cuánto dolor me han causando los “Peninos y Peninas” de mi vida! Ha sido evidente su rechazo hacia mí, sus deseos de hacerme daño, debilitándome, agotándome, llevándome al desánimo, a perder las fuerzas y el deseo de continuar. Puedo discernir lo que me estás revelando, que ellos están siendo usados por el enemigo para que yo desista, deje de creer y abandone la misión que me entregaste, junto con los sueños y las promesas; PERO, gracias por Tu verdad que me hace libre. Gracias porque Tu Palabra me enseña lo que debo hacer con mis enemigos: Perdonar, orar, bendecir, soltar y establecer límites.
“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?” Mateo 5:44-46
Hoy tomo del perdón que me has dado, Señor Jesús, y con ese mismo perdón perdono a mis enemigos, los entrego en Tus manos, te pido que la misma misericordia que me alcanzó a mí también los alcance a ellos. Los suelto. Soy libre de ellos, y ellos son libres de mí. En el nombre de Jesús.
Reto del día: ¿Quiénes son los “Elcanas y Peninos” en tu propia historia? ¿Cómo se parece tu historia a la de Ana?