Palabra de Dios: “… para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo”
Juan 15:11
Perlas: Al pensar en nuestra relación con Dios, es inevitable preferir compararla con la de un papá con su hijo. Cuando estamos pequeños, tenemos muchos temores, problemas, desafíos, frustraciones y hasta dolor, pero siempre será un motivo de gozo, saber que contamos con papá y mamá, esos seres más grandes que (para nosotros) todo lo pueden. Los papás cumplen, en medio de esas tormentas infantiles, un papel indispensable: ayudar al pequeño a volver al gozo, abrazarle, secar las lágrimas, curar la cortada, poner en su sitio a quien le produce temor y luego, animar a que se baje de los brazos y siga caminando. A lo mejor, algunos no recuerdan todas las veces que uno o los dos padres, o el adulto responsable de su cuidado, hicieron esto en la vida cotidiana. Pero eso seguro pasó.
Hoy, aunque ya bastante grandes y con enormes responsabilidades, contamos con nuestro Papá celestial. Él va a hacer exactamente lo mismo que haría un papá amoroso: envolverte en Sus brazos para que vuelvas a experimentar el gozo que viene de Él, perfecto y sin manchas. Confía. Corre a Sus brazos. Su fidelidad no se compara con ninguna.
Oración: Papá, hoy vengo delante de Ti, con el permiso de ser vulnerable, sabiendo que no me vas a juzgar, que ninguna de mis experiencias te parecen insignificantes. Hoy te entrego esto que me entristece _____________________ y te pido que me abraces, cierres esa herida, seques mis lágrimas, y me devuelvas en medio de esta tormenta de hoy, ese gozo que sólo tú me puedes dar. Abro mis manos, y lo recibo. Gracias Padre.
Reto del día: Escribe en tu diario todo lo que sentiste al hacer esta oración, al llamarlo Padre o Papá, al pedirle que te abrazara. Durante este día, observa lo que Dios te mostrará a través de la naturaleza, de una canción, de algo que comas y cuyo sabor te guste; observa las cosas que te hagan sentir especial y que te dibujen una sonrisa. Cuando eso pase dile: Gracias por devolverme a Tu gozo.
Pastores Jaime y Liliana García
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