Palabra de Dios: “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.” Proverbios 4:23 NTV
Perlas: Lo que albergamos dentro del corazón (alma) determina el rumbo de nuestra vida. Esta es una afirmación muy impactante que tal vez por años hemos pasado por alto, ya sea por ignorancia, o por temor. Ignorancia acerca de lo que la Palabra dice, o temor de indagar y enfrentar tantos dolores viejos guardados en los lugares más recónditos del corazón. Cualquiera de las dos razones que nos hayan llevado a ponernos curitas, o pañitos de agua tibia sobre heridas graves, pretendiendo que no lo son tanto, minimizando los problemas, o negándolos, todas estas decisiones hicieron crecer un corazón cada vez más enfermo, herido, y hasta endurecido.
A los dolores no resueltos de la infancia, se sumaron los dolores de la adolescencia, y sobre estos, los de la etapa de adultos. Comúnmente llegamos al matrimonio con un corazón en muy mal estado, que aprendimos a disfrazar con éxitos, logros, o religión, genuinamente luchando por seguir viviendo y seguir adelante, queriendo creer que el pasado había quedado atrás, pero realmente lo estábamos cargando y arrastrando con todas sus consecuencias. Otros, escogieron el camino de la tristeza, auto-lástima y depresión, creeyendo que la vida ha sido injusta, y que no vale la pena continuar. Y hay otro grupo que escogió el camino de la rebeldía, las adicciones y la autodestrucción. Y en esta condición, nos convertimos en unos padres que lo último que quieren es herir a sus hijos, pero que terminan hiriéndolos porque la gente herida, hiere. Y se repite la historia, una y otra vez, de generación en generación, hasta que alguien dice Sí a Dios, y le permite que lo sane.
Leímos que hay que cuidar el corazón porque éste determina el rumbo de nuestra vida. Lo que haya en nuestro corazón afectará todas nuestras decisiones y relaciones. Sin importar qué camino haya escogido una persona, la razón es la misma: Un corazón herido; y la solución también es la misma: Cirugía de Corazón. Permite al Gran Cirujano hacer lo que solo Él puede hacer. Entregar tu corazón y disponte a un proceso de sanidad en Sus manos.
Oración: Padre amado, aquí está mi corazón herido. Revélame cuáles son mis más grandes heridas de la infancia, donde todo comenzó. Ayúdame a no enfocarme únicamente en mis problemas actuales, sino a entender que todo tiene un inicio y una raíz. Comienza a mostrarme de dónde vienen cada una de mis luchas o comportamientos actuales, y ayúdame a perdonar. Entra en todos los rincones ocultos de mi corazón y comienza a hacer la Cirugía que tanto necesito.
Reto del día: Te reto a pedir ayuda si la necesitas. Durante estos últimos meses, he estado tocando algunos temas que tienen que ver con la restauración y sanidad de nuestra alma, para lo cual necesitamos a Dios y una comunidad. Nuestra iglesia es una iglesia dedicada a la restauración; tenemos un programa que nació de nuestra propia experiencia dolorosa, y de la sanidad que Dios hizo en nuestras vidas y familia. Puedes vivir este proceso presencialmente o en línea desde donde estés. Escríbemos a info@canaanusa.org para poder guiarte paso a paso.