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Palabra de Dios: “El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es? Pero Yo, el Señor, investigo todos los corazones y examino las intenciones secretas. A todos les doy la debida recompensa, según lo merecen sus acciones.” 

Jeremías 17:9-10 NTV

“¡Camada de víboras! ¿Cómo podrían hombres malvados como ustedes hablar de lo que es bueno y correcto? Pues lo que está en el corazón determina lo que uno dice. Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de su mal corazón.” Mateo 12:34-35 NTV

Perlas: ¿Alguna vez has escuchado o dicho: Esa persona dice esas cosas terribles, o ha hecho todas estas cosas malas, y dañado a su familia, pero en el fondo tiene un BUEN CORAZÓN?  O tal vez has dicho, o te han dicho, esta otra expresión: “Perdón, eso NO FUE LO QUE QUISE DECIR”. Pues, bíblicamente hablando, esto es imposible; la persona SÍ QUISO DECIR LO QUE DIJO, porque le salió del corazón, lo que pasa es que seguramente se quedó sin filtro. La persona habla palabras que hieren y hace cosas que dañan, debido a que su corazón está herido y enfermo. De la misma forma, la persona que es capaz de usar su boca para bendecir, y además puede vivir su vida de tal manera que hace lo bueno delante de Dios y de los hombres, lo logra porque tiene un corazón que ha sanado mucho, y donde Cristo reina.

El corazón es engañoso… por eso es tan PELIGROSO el famoso consejo: “Haz lo que tu corazón te guíe a hacer”. Si hacemos esto, erraremos vez tras vez, sobretodo, si el corazón está herido. Tomar decisiones desde un corazón herido, es error y fracaso garantizados. Un corazón herido puede aún intentar convencer a una persona de que está bien, que no necesita ayuda, que no necesita orar tanto, confesar sus pecados, ni pedir perdón a su familia. También le pude hacer creer a alguien que no tiene a nadie a quien perdonar, o lo opuesto, que no perdone a nadie porque se verá débil y la herirán otra vez. En fin, todas estas instrucciones son contrarias a las que Dios dejó por escrito en Su Palabra para nosotros.

El llamado es a sanar, a disponer nuestro corazón a esa Cirugía diariamente. El llamado es a permitir que Dios guíe nuestra vida, y que no lo haga nuestro corazón. Que sea Jesús gobernando en ese corazón, y la persona en total sumisión a Él, enteramente bajo Su gobierno y autoridad.

Oración: Señor Jesús, una vez más entra y siéntate en el trono de mi corazón. Me rindo delante de Ti y te entrego el control de mi vida y de mi corazón. Perdóname porque demasiadas veces he herido a otras personas con mis acciones y palabras, y aún a Ti te he causado dolor. Entiendo que mi corazón está enfermo y necesita ser sanado. Estoy dispuesto y anhelo seguir muy cerca de Ti y permitirte que sanes una a una de mis heridas.

Reto del día: Habla con el Señor y pregúntale: Ahora que has entrado a mi corazón y has investigado y examinado, ¿Qué has encontrado? ¿Cuáles son mis heridas más antiguas y más profundas? ¿Qué puedo hacer yo para sanar? ¿Qué puedes hacer Tú?