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Palabra de Dios: “No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón.” 1 Samuel 16:7

“Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca Su voluntad en todo lo que hagas, y Él te mostrará cuál camino tomar.” Proverbios 3:5-6

Perlas: El rey David estaba muy lejos de ser perfecto. Cometió adulterio y asesinato, pero Dios dijo que David era un hombre conforme a Su corazón… ¿Cómo puede ser esto? Dios vio la fe profunda de David y su compromiso con Él, vio un hombre que dependía de Él, se equivocaba, pero reconocía su bajeza, pedía perdón a Dios, se humillaba ante Su presencia, un hombre con un corazón que le amaba y le adoraba. Dios vio en David un hombre con un corazón humilde, que se iba a equivocar mucho en la vida, pero que se arrepentiría. Dios vio que David tenía un corazón que le amaba, y que había llegado a comprender y a creer en el amor de Dios para con él, al punto que llegó a escribir y a cantar esto: “Pero yo confío en Tu amor inagotable; me alegraré porque me has rescatado. Cantaré al Señor porque Él es bueno conmigo.” Salmos 13:5-6

 

Dios ve tu corazón y el mío. Él no espera perfección de nosotros, solo está esperando que le creamos y nos entreguemos a Él en total confianza y certeza de que estamos en las mejores manos. Él no espera perfección, pero sí un corazón humilde que pueda reconocer sus errores y pedir perdón. Él nos enseña y nos invita a través de Su Palabra a no enfocarnos en lo que se ve (apariencias, comportamientos) ni de nosotros ni de otras personas, sino que sepamos que Él ve el corazón. No importa qué piensan los demás de ti, Dios está viendo tu corazón. No importa qué piensas de los demás, Dios ve sus corazones. Él no espera perfección, pero sí espera (y a eso te invita) que no seas independiente (eso es ser soberbio y orgulloso, Él resiste a los soberbios, mas da gracia a los humildes) que aprendas a ser humilde, y por tanto a reconocer que lo necesitas, tenerlo en cuenta en todo y para todo, es decir, un corazón que depende de Él, entregado, y entonces podrá ser un corazón guiado y transformado por Su poder. 

Enfócate en permitirle al Señor transformar tu corazón. 

¡Qué bendición sería que algún día Dios pudiera decir que tú y yo tenemos un corazón conforme al Suyo!

Oración: Mi espíritu se estremece al ver Tu misericordia y Tu gracia para con el rey David; después de haber caído tan bajo, nunca dejaste de amarlo ni lo abandonaste, lo corregiste y lo amaste, y dijiste que tenía un corazón como el Tuyo. Eso me estremece y me da esperanza. Yo también he caído bajo, pero me sigues amando, y nunca me has abandonado. Enséñame a ser humilde como David, a depender de Ti, a reconocer Tu grandeza y majestad, enséñame a adorarte en público y en privado, a adorarte con mi vida. Hazme entender que Tú siempre estás viendo el corazón, y que lo que más quieres es poder transformarlo en un corazón limpio y fiel. Gracias porque no demandas perfección sino entrega y rendición. Hoy me entrego y me rindo. Te adoro. Te amo.

Reto del día: David se postraba ante la presencia de Dios para pedirle perdón, pero también dirección, fuerzas y guía. David le cantaba y danzaba delante de Él. David le adoraba. Su corazón era un corazón humilde que adoraba a Dios. El reto de hoy es que, si no tienes impedimento físico, te postres en adoración ante Dios. Literalmente postrado, en el piso acostado boca abajo, ante el Señor. Que tu corazón y tu cuerpo estén humillados/postrados en adoración. Allí puedes pedirle perdón, expresarle cuánto lo amas y cuánto lo necesitas. Allí puedes hacer un pacto de entrega y rendición, un pacto de permitirle hacer esa Cirugía de Corazón, e iniciar un proceso de transformación. Y cierra recitando el versículo: Crea, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí.