¡Despiértate!
Palabra de Dios: “Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo.
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.” Efesios 5:13-17
Perlas: Aquí está clarísimo el llamado a despertarnos. Los dormidos no son solamente los que no “asisten o sirven en una iglesia”. Esta es una carta escrita a la iglesia, a los creyentes. Un cristiano dormido es aquel que no se ha entregado por completo, es un cristiano carnal, que tiene un pie en las tinieblas y un pie en la luz, y cree que es muy espiritual. Un cristiano dormido es aquel que no está apercibido de los tiempos, no está escuchando la voz de Dios, no estudia la Palabra de Dios, anda entonces a ciegas basado en su mejor criterio. Está dormido, entonces no ora, y él y su familia están desprotegidos; está completamente desconectado de la realidad acerca de las necesidades espirituales de sus hijos, no conoce sus luchas, no los pude ayudar porque está dormido. Dios lo está llamando a que despierte, se arrepienta, y se entregue; Dios quiere usarlo para ser luz y bendición, y para que participe activamente en la guerra espiritual en la que están él y su familia, pero sigue dormido.
Despiértate tú que duermes, levántate de los muertos y te alumbrará Cristo, es un llamado al arrepentimiento, a la resurrección de los muertos, a la transformación y a decir Sí para entrar a las filas de aquellos que son útiles en Sus manos para vencer. En una misma expresión, este llamado une al dormido con el muerto…parece que es lo mismo, pues ambos han renunciado a todo el poder y los tesoros espirituales a los que tienen acceso como hijos de Dios. El dormido y el muerto están desconectados, no ven, no oyen, no abren sus bocas, no caminan, no luchan, no oran, no ayudan a nadie, y no pueden colaborar ni ser útiles para establecer el reino de los cielos en la tierra. Ni el dormido ni el muerto producen vida ni dan fruto. Pero, Dios sigue llamando… ¡Despiértate tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo!
Oración: Te escucho Señor, escucho Tu voz despertándome y llamándome. Despiértáme y resucítame de los muertos para siempre, y que Tu luz, oh Cristo, me transforme de tal manera que nunca más vuelva a caer en el lugar de los dormidos. Consagro mi ser y mis años en esta tierra para Ti, Señor Jesús. Alúmbrame el camino. Alumbra mi corazón. Arranca de mí todo lo que no fue plantado por Ti, y haz de mí y conmigo lo que siempre planeaste para mí, desde que yo estaba en el vientre de mi madre. Amén.
Reto del día: ¿Cuáles han sido tus frutos por estar dormido? Habla sobre esto con Dios y escribe la respuesta en tu diario. ¿Cuáles serán los frutos de este nuevo despertar/resurrección que Dios está trayendo a tu vida? Escribe.