Palabra de Dios: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” ( Filipenses 4:8)
Perlas: Esta es la instrucción que viene en la Palabra, inmediatamente después de los versículos que estudiamos ayer. Aquí Dios nos instruye acerca de, en qué pensar. Él diseñó nuestra mente, por lo tanto conoce de sobra cómo funciona. Dios sabe que nuestras acciones están determinadas por nuestros pensamientos. Por esta razón, Él nos instruye y nos dice que alimentemos nuestra mente con todo lo que es puro, amable, admirable, excelente, digno de alabanza… todas aquellas cosas que nos ayudan a mantenernos enfocados en el amor de Dios por nosotros, y en el sacrificio de Cristo por nosotros.
Él conoce nuestra tendencia a estar constantemente pensando en algo, o a saltar de un pensamiento a otro, haciendo un recorrido permanente por todas las cosas que nos preocupan. Existe la adicción a la preocupación y al caos, a buscar cosas por las cuales preocuparse; esto nos lleva a desgastar tiempo, energía y fuerzas. Es el enfoque incorrecto. La preocupación nos lleva a enfocarnos en lo negativo.
Piensa en esto: Si sabes preocuparte, sabes enfocarte. Si sabes meditar en todo lo malo, estás en capacidad de meditar en la Palabra, en Sus promesas, y en todo lo bueno que sí tienes. Entendamos esto: Todo aquello en lo que pienso y en lo que me enfoco, afectará mis decisiones y acciones, mi estilo de vida, mi forma de tratar a los demás, y aún, mi relación con Dios y la calidad de mi servicio a Él. Nuestros pensamientos afectan incluso nuestra salud física.
Oración: Señor Jesús, mi mente está viciada. Desperdicio mucho tiempo y energía preocupándome, enfocado en todo lo opuesto a lo que Tú me pides en Tu Palabra. Espíritu Santo, capacítame para entregar todos estos pensamientos negativos, sobretodo, ayúdame a rendir mi mente, y a bajar la velocidad. Enséñame a rendirme en los brazos de Dios Padre, a permitir que mi mente sea renovada, ayúdame a aprender a entrenar/enfocar mi mente en todo lo que es verdad, todo lo que es honesto, justo, puro, amable, de buen nombre, y en todo lo que me mantenga enfocado en Tu amor y en Tu sacrificio por mí. En el nombre de Jesús, Amén.