La Paz de Dios
Palabra de Dios: “Apártate del mal y haz el bien. Busca la paz y esfuérzate por mantenerla.” (1 Pedro 3:11)
Perlas: No es suficiente anhelar tener paz; se requiere un esfuerzo.
Hebreos 11:4 dice que debemos esforzarnos por entrar en el reposo. La Biblia misma nos dice que no es fácil permanecer en paz, que tenemos que buscarla y esforzarnos por mantenerla. Hemos estudiado también las instrucciones para lograrlo: orar, dar gracias, entregar las cargas a Dios, confiar en Su cuidado, enfocarnos en hoy, un día a la vez. La frustración y la ansiedad, es decir, una vida SIN PAZ, son el resultado de vivir tratando de hacer algo con respecto a cosas o personas por las que no podemos hacer nada. Es vital que aprendamos a cambiar lo que sí podemos cambiar, a aceptar lo que no podemos cambiar, y a buscar la sabiduría de Dios para entender la diferencia. Nosotros debemos hacer todo lo que podemos hacer, con la ayuda de Dios; y soltar en Sus manos todo aquello por lo que literalmente no podemos hacer nada. Resulta fácil escribirlo, decirlo o aconsejárselo a alguien más, pero el verdadero reto está en vivirlo día a día. La oración de hoy será una oración escrita por un autor desconocido, pero que ha sido de gran bendición para millares de personas: La oración de la serenidad.
Oración: Señor, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo, y la sabiduría para conocer la diferencia; viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez; aceptando las adversidades como un camino hacia la paz, viviendo en este mundo pecador, tal como lo hizo Jesús, tal y como es, y no como me gustaría que fuera; creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a Tu voluntad; de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida, e increíblemente feliz Contigo en la siguiente. Amén.
Reto del día: Escribe y memoriza la primera parte de la Oración de la Serenidad. Es una oración muy sencilla y muy poderosa, que puedes repetir de corazón todos los días, espiritualmente cuando te estés viendo tentado a controlar, y comiences a perder la paz.