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La Paz de Dios

Palabra de Dios: “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que Yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.” (Juan 14:27)

“Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados.” (Isaías 53:5)

Perlas: La paz de Dios es un regalo que ya fue comprado para nosotros, y a un precio muy alto que no alcanzamos a comprender: La Cruz y Su Sangre. Por eso tenemos acceso a esa paz, que además, es parte del fruto del Espíritu Santo que habita dentro de cada creyente. Necesitamos buscar y apropiarnos de esa paz en todas las áreas de nuestra vida, comenzando por nuestra relación con Dios, y luego con la relación con nosotros mismos, y con las demás personas: Paz con Dios, Paz con nosotros mismos, y Paz con los demás. En nuestra relación con Dios, recordemos que Él es el Príncipe de Paz, y que en Cristo estamos reconciliados con el Padre; solo necesitamos enfrentar la Cruz, arrepentirnos de nuestros pecados, y pedir y recibir Su perdón, así nos reconciliamos (estamos en Paz) con Dios, que es el único camino para aprender a confiar en Él. Sintámonos suficientemente seguros como para tomar el riesgo de obedecerlo.

Oración: Hoy enfrento la Cruz, reconozco Tu sacrificio y Tu sangre, Señor Jesús. Perdóname por mis muchos pecados (menciónalos uno a uno). Recibo Tu perdón y Tu Sangre que me limpia y me sana. Perdóname también porque muchas veces te culpé y te juzgué cuando las cosas no salían como yo esperaba, o cada vez que alguien me causaba dolor. Perdóname. Yo no soy quien para juzgarte. Me arrepiento. Hoy me reconcilio contigo Padre, te entrego mi vida, mi corazón, mi mente y todo mi ser. Quiero confiar en Ti y obedecerte cada día más. Ayúdame, enséñame y capacítame para hacerlo. Amén.

Reto del día: Medita en los dos versículos que leímos hoy. Léelos nuevamente y escribe las frases o palabras que sientes que son para ti. Medita en el precio que fue pagado para comprar la paz que tanto has anhelado.